domingo, 19 de abril de 2020

Doña Loida Figueroa Mercado

Revisado enero 2022
    

Agustín Figueroa y Emeteria Mercado fueron los padres de Loida Figueroa. Loida

 nació el 6 de  octubre de 1917 en el Callejón de la Amargura, barrio Pueblo Norte 

de Yauco, Puerto Rico. Agustín Figueroa, su padre, mulato, trabajaba en las fincas

 de café  y caña de la zona. Su madre, Emeteria, era negra, empleada doméstisca

 (“sirvienta”) en casas particulares, no sabía leer ni escribir…pero sí tenía una 

“hija de crianza”, Sonia Vélez. En ese hogar pobre, el padre conseguía periódicos 

desechados y libros prestados para leerle a su compañera y a sus hijos. En la iglesia 

protestante a la que todos asistían, conocieron la música,  de la que nunca se separó 

Loida ni sus hermanos.
     
     Sus estudios primarios  fueron en  la Escuela Elemental de Yauco. Al graduarse de

 octavo grado en 1931, la maestra preguntó a sus estudiantes quiénes proseguirían 

estudios en la Escuela Superior y ella levantó la mano. Esto motivó la burla de sus

 compañeros, quienes le dijeron que jamás podría seguir estudiando porque

 “ella era pobre”. Su sueño era terminar la Escuela Superior para después estudiar 

enfermería.
    
      Su padre enfermó gravemente (después se supo que padecía cáncer en el 

sistema linfático) y no podía trabajar. Loida, que tenía trece años, abandonó la

 escuela y se fue a trabajar en un taller donde cosía y bordaba pañuelos. Así ayudó

 a su madre que con su trabajo de empleada doméstica no podía mantener esposo

 e hijos. Su hermano mayor, Juan, emigró a Nueva York para trabajar y ayudar a 

sus padres y hermanas. El deseo más grande del padre era que sus niñas estudiaran 

y su pena mayor fue ver que por su enfermedad ese propósito estaba cada vez

 más lejano. Cuando Loida tenía quince años tuvo la dolorosa encomienda de

 firmar los papeles para ingresar a su padre en la cárcel porque se había tornado 

muy violento debido a  los dolores que sufría por su enfermedad. Madre e

 hija trabajaban de día en el taller y de noche bordaban los pañuelos que 

 se llevaban a la casa. Además, cuidaban y llevaban a diario comida al padre.

   Loida (Loída, le decían en su barrio) seguía insistiendo que quería

estudiar la Escuela Superior y en el 1933 lo logró.  Continuó  trabajando 

 bordando  pañuelos, de noche en su casa. 

  Cuando su novio se graduó de cuarto año, el orador de la Clase Graduanda  

fue el Rector de la Universidad de Puerto Rico y les habló del beneficio de

 estudiar una carrera universitaria. Esa fue una luz que abrió sus ojos a otra 

carrera y dejó atrás sus deseos de ser enfermera; estudiaría Bachillerato, luego

 Maestría y después Doctorado: sería maestra. Sus padres respaldaban los

planes de su hija, no la desalentaban,  solo se preguntaban cómo podrían

 ayudar a que realizara sus sueños.
   
    En su último año de la Escuela Superior se acogió al programa de extensión 

donde estudiaba por su cuenta y después hacía los exámenes en la escuela; de

 esta forma, podía seguir trabajando a tiempo completo en el taller. En el 1936 

se graduó de Escuela Superior en Yauco y obtuvo el segundo lugar de honor

 de su clase. Por su promedio obtuvo una media beca para estudiar en el

Instituto Politécnico de San Germán (hoy, Universidad Interamericana). 

Ese mismo año, su padre murió en la cárcel.  Loida contrajo matrimonio y se 

puso de acuerdo con su esposo: ella estudiaría y luego lo haría él. Tuvo  

un impedimento en la Universidad: las mujeres casadas no se admitían.  Logró 

ser aceptada como estudiante interna y hospedarse en el Dormitorio de Señoritas 

de la Institución. Para poder completar el costo de los estudios y mantenerse,

 trabajó como cuidadora de los niños de los profesores, servía comidas en el

 comedor y  fregaba “los trastes”. Daba tutorías a estudiantes, fue asistente

de oficina y  ayudaba en la granja avícola (allí comenzó a caérsele el pelo)

 y  realizaba cualquier trabajo que le ayudara a mantenerse estudiando. En ese

 tiempo también, Loida comenzó a afinar su vocación de poeta, afición que tenía

 desde pequeña, aprendió a tocar piano y estudió francés. Asumió su 

responsabilidad de ser una mujer negra y vivir orgullosa de serlo. Desarrolló 

las inquietudes políticas que tenía sobre su país y comprendió que su 

meta mayor sería luchar por la Independencia de su Patria. Quedó embarazada 

de su primer hija, Eunice (los administradores de la universidad querían que 

abandonara el campus). Loida peleó su derecho a ser estudiante y aunque perdió 

un semestre, se graduó con su grupo en 1941, con el más alto honor 

(Magna Cum Laude).

    Poco tiempo después se divorció de su esposo. En aquella época el 

divorcio no era bien visto, pero Loida siguió adelante, sin hacer caso a las

 críticas, con sus metas  bien trazadas. Su primer destino  de trabajo fue 

 en Fajardo, donde enseñó inglés. Por la lejanía de su casa, donde su madre y 

hermanas cuidaban a su hija, pidió un cambio de escuela y fue trasladada a

Guánica. Trabajó en todos los niveles escolares en ese pueblo. Allí conoció a 

su segundo esposo y tuvo dos hijas, Toñita y Rebeca. En 1947 publicó 

su poemario Acridulce, poemas de corte romántico, donde descubría al mundo 

lo que para ella era el amor. La familia de su esposo, por prejuicios raciales,

nunca aceptó ese matrimonio, lo convenció de que se fuese a Nueva York. Se

divorciaron en 1950.

       Loida se fue  a estudiar la Maestría en Artes en la Universidad de

 Columbia en Nueva York.  Su familia se hizo cargo de las niñas y su hermano 

que vivía en esa ciudad la acogió en su hogar. Obtuvo el grado en el 1952. Regresó 

a Guánica y trabajó en la Escuela Superior, impartiendo cursos de Historia de 

Puerto Rico y Francés. Hizo su ingreso al Partido Independentista Puertorriqueño,

 donde participó activamente en defensa de su ideal. Comenzó a visitar

 religiosamente el pueblo de Lares cada 23 de septiembre, acompañada 

de sus hijas. En el 1954 se volvió a casar.  Tuvo su cuarta hija, Avaris. 

Con el nacimiento de su hija, su esposo empezó  a  despreciar las otras

 hijas de Loida y  ella, como madre incondicional que era, dio fin al

matrimonio en el 1956, año en que nació Avaris. Con su ingreso al 

PIP y su lucha activa por la Independencia, Loida y su familia fueron 

hostigadas por la Policía de Puerto Rico. Era vigilada día y noche, 

indisponiéndola con los vecinos y amedrentando sus hijas. Loida  les explicó la 

la injusticia de la situación y de cómo debían lidiar con el hostigamiento 

del gobierno, su lucha era la que esperaba que fuera la de sus hijas en el

 futuro. Era a lo más digno que podía aspirar el ser humano (la libertad), 

que no temieran. Que la historia, en su tiempo, le pondría el único nombre 

que se merecían, "sicarios".

    Solicitó una plaza de profesora en el Colegio de Agricultura y Artes 

Mecánicas (CAAM), la consiguió y comenzó a laborar en la Facultad de 

Ciencias Sociales en agosto de 1957.  En Mayagüez se integró al Comité 

del PIP y junto con las actividades políticas, también dirigía la

Masa Coral de la Segunda Iglesia Presbiteriana de Balboa. Los sábados 

impartía clases a maestros y adultos en el programa de extramuros del CAAM. 

En la lucha libertaria conoció a Rafael Cancel Rodríguez, Santiago Mari, 

Lidia Barreto y Juan Mari Brás. Además de la gran amistad que los unió, 

deseaban cambios en la plataforma política del PIP. El inmovilismo del

PIP no dejó pasar las nuevas ideas y en el 1959 fundaron el Movimiento

 Pro Independencia (MPI). Este movimiento desarrolló una campaña más 

combativa que el PIP y de crítica abierta al gobierno. Su plataforma se dirigía

 a una sociedad justa para todos los puertorriqueños.

     Loida decía que "todas las cosas llegaban por sus pasos" y paso a paso siguió

las metas que había soñado desde niña.  Sus miras estaban puestas en lograr el

 doctorado y en publicar una novela que había escrito en el 1947. Pidió una 

sabática para estudios al CAAM, vendió su casa y con sus sueños e hijas 

a cuestas, partió para España el verano de 1960. Además de culminar sus estudios,

 quería que sus hijas viajaran y conocieran otras culturas, así, ampliarían 

sus horizontes intelectuales. Esa experiencia fue enriquecedora para ellas

porque visitaron muchos lugares y participaron del sistema educativo

 español, distinto al puertorriqueño. En 1961 publicó su novela Arenales,

 cuyo marco histórico se localiza en el barrio Guaypao de Ensenada, Guánica,

 aunque tiene otro nombre. En 1963, obtuvo el grado de Doctora en Filosofía

 y Letras en la Universidad Central de Madrid, con notas sobresalientes y su tesis

 tuvo mención a premio. Este trabajo se tituló Puerto Rico ante la oferta de

 leyes especiales por España 1808-1887.

   De vuelta a Puerto Rico se reintegró a su cátedra de historia en el CAAM y 

a sus luchas patrióticas. Participó en las luchas estudiantiles y siempre fue 

solidaria con los estudiantes. Nunca se escondió para darle su apoyo a las causas

 estudiantiles. Fue presionada de diferentes formas por la administración colegial, 

sin resultados. Decía que “del árbol que estaba hecha Loida nadie podría hacer tablas”.

   En el 1968 publicó Breve Historia de Puerto Rico: Desde sus comienzos 

hasta 1800. El tomo II de la Breve Historia de Puerto Rico fue publicado en el 1969.

       Regresó a España para hacer otras investigaciones y aunque tuvo que regresar

 en noviembre de1970 ante la enfermedad y muerte de su madre, de vuelta a Sevilla, 

completó su agenda en el Archivo de Indias. También escribió artículos en periódicos 

y revistas a nivel nacional y en los Estados Unidos. Una de sus mayores preocupaciones

 fue el futuro del idioma español en su país.

La gente conoce innumerables anécdotas sobre el modo en que corregía a las personas 

que introducían vocablos en inglés a su amada lengua. En una ocasión uno de sus nietos 

le preguntó cómo se decía “corn flakes” en inglés y eso le causó una gran tristeza,

se sintió asustada ante el futuro de la lengua español en Puerto Rico.
    
       Tres puntos claves: Lares, idioma y soberanía lo publicó en el 1972. Para este

 tiempo, el MPI visualizaba cambios en su estructura y se encaminaba a la formación de

 un partido socialista. Muchos de sus miembros velaron con recelo esa postura, pero 

Loida no. Acogió la idea férreamente y dio cátedra de lo que era, una mujer de 

ideas avanzadas y de un alto sentido de justicia para su pueblo. Publicó un articulo 

en la Revista del Instituto de Estudios Puertorriqueños del Brooklyn College,

 porque a ella le importaban los puertorriqueños que radicaban en Nueva York  

(no “neuyorricans”) y lo tituló “La cuestión del idioma en PuertoRico: una batalla

 inconclusa"


    En el 1973, la revista Atenea  publicó el artículo “Los abolicionistas de Puerto

 Rico”,    reconociendo las gestiones hechas por aquellas personas que lucharon por

 la liberación de los esclavos. Ese tema estaba muy cerca de su corazón,

ya que vivió el discrimen por el color de su piel y admiraba a los próceres 

que hicieron esfuerzos, tanto materiales como espirituales, para

terminar con la indignidad de la esclavitud. Nunca aceptó que le dijeran que 

era de color o trigueña, "porque de color era toda la raza humana” y que los 

únicos que no tenían color, por desgracia para su salud, eran los albinos.”

 Ella era “negra y a mucha honra y los que tenían que avergonzarse eran los 

blancos, porque hablan esclavizado a los negros”. Sobre el físico de los negros

 y en específico, su pelo, decía: "hay dos tipos de pelos, lacio y rizado, 

no existe el pelo malo, porque no había forma que el pelo de los negros hiciera 

alguna maldad contra nadie".  Demostraba su fino humor cuando investigaba las 

palabras que relacionaban  “lo negro” con lo malo y “lo blanco” con lo bueno.

     Se jubiló del “Colegio” en el 1974, pero no para descansar, sino para dedicarse a 

escribir a tiempo completo, viajar y ser profesora visitante en diferentes universidades

La Historiografía de Puerto Rico fue publicada en 1975. Formado ya el Partido

 Socialista Puertorriqueño, fue miembro de su Comité Central y candidata a 

alcaldesa de Mayagüez, en la únicas elecciones en que ese partido participó.

 Fue profesora del Brooklyn College de la Universidad de Columbia.

    En 1977 publicó la Breve Historia de Puerto Rico. Desde el crepúsculo 

del gobierno español hasta la antesala de la Ley Foraker 1892-1900. 

Tomo II, Segunda Parte. Sobre su “Breve Historia”, decía doña Loida: 

"Como que la Breve Historia” no me ha salido tan breve". Los años que 

más escribió fueron el 1978 y 1979; publicó Outline of Puerto Rican from 

the beginning to the 16th century (1978), Puerto Rico y los Estados Unidos de 

Norteamérica (1978); revisión de la traducción de su "Breve Historia de Puerto Rico", 

que se llamó History of Puerto Rico: from the beginning to the 1892 (1978), que 

se utilizó en varias universidades estadounidenses; y El caso de Puerto Rico a 

nivel internacional (1979), que trata de la lucha para que se incluya a Puerto Rico

 en la lista de las colonias y que las Naciones Unidas aceptase la  realidad.

  Viajaba frecuentemente a Cuba para estudiar los documentos históricos que

 revelaban la relación tan estrecha que ha existido entre esa nación y Puerto Rico. 

A mediados de los 80, conoció un historiador cubano, Emlio Godínez, reconocido 

estudioso de la vida de Ramón Emeterio Betances, y al pasar de los años, la 

colaboración entre escritores se convirtió en amistad y de la amistad al amor.  

Podían verse cuando Loida visitaba Cuba porque como Godínez pertenecía al 

Partido Comunista Cubano, nunca consiguió que el gobierno de los Estados Unidos 

lo autorizara a visitar Puerto Rico. Decidieron casarse y Loida dividiría su

 tiempo entre Puerto Rico y Cuba, pero pocos meses antes de la ceremonia, 

su compañero de amor y de historia, murió. Hasta el día de su muerte recordó 

a este hombre con quien compartió el estudio de la historia, su amor por la música, 

su compromiso con la Independencia de Puerto Rico y la felicidad de saberse 

amada sin condiciones.

   Le encantaba viajar, fue a China y caminó por su Muralla; visitó  Rusia y Europa 

en varias ocasiones. El ensayo “Hostos, el angustiado” fue publicado en el 1988 por 

el Comité Sesquicentenario de Eugenio María de Hostos. Representó a Puerto Rico 

en el Congreso Internacional de la Paz y asistió a las conferencias mundiales 

que se celebraron en Suiza, Hungría y Madagascar, en diferentes años. Fue profesora 

 en la Universidad de NuevaYork, la Universidad de Yale y la Universidad de Columbia.

 Perteneció a diversas agrupaciones como la de Mujeres Hostosianas, la Orden del

 Cafetal, el Nuevo Movimiento Independentista y a la Logia Mariana Bracetti

 desde 1958. Logró ser admitida en la Gran Logia Masónica del Gran

Oriente Nacional, reservada sólo para los hombres. En el 1991 publicó 

Andrés Figueroa Cordero (del anonimato al patriciado) y en 1995,  

Antecedentes, Fundación Gestión y Disolución del Partido Revolucionario Cubano y 

Puertorriqueño.

   Fue elegida como miembro de la Alta Cámara y Secretaría de Relaciones Exteriores 

en la Logia Masónica Gran Oriente Nacional. En el verano de 1996 viajó a Cuba 

como representante de la Logia, y allí fue galardonada con la Medalla de la 

Cultura Nacional, otorgada por el Ministerio de Cultura de ese país. La historiadora

 Josefina Cordero, cubana, comentó que doña Loida le dijo después de recibirla, 

"a mí, que nadie me impone nada, ahora me han impuesto una medalla". Esa 

medalla el gobierno cubano se la otorgó  reconociendo su valía intelectual, su

fidelidad a las aspiraciones índependentistas de Puerto Rico y su permanente 

solidaridad con la Revolución Cubana.

    Loida decía que iba vivir hasta los cien años… murió el 14 de diciembre de 

1996 a causa de un derrame cerebral.  Está enterrada en el Cementerio Los Cipreses 

en Bayamón. En el 2002 el Gobierno Municipal de Yauco, nombró “Loida Figueroa

 Mercado” el sector del barrio Pueblo Norte donde nació. Próximamente sus restos 

 mortales serán trasladados a Yauco, como ella deseaba.

viernes, 27 de marzo de 2020

Arthur Schopenhauer (1788 – 1860)


Revisado enero 2022

Arthur Schopenhauer (1788 – 1860) fue un filósofo alemán, ateo declarado y 

abanderado del pesimismo profundo.
  
    De madre escritora y padre comerciante, su contacto con el mundo de las letras

 le permitió conocer a personalidades de la talla del escritor alemán En 1809

comenzaría la carrerade medicina en la Universidad de Gotinga, pero conocer 

al profesor de filosofía Gottlob Schulze,supuso un cambio radical en su visión 

de la vida y se volcó por entero al estudio de Platón, Kant,Spinoza o Aristóteles. 

Lector incansable, Schopenhauer presentaría su tesis 'Über die vierfache

Wurzel des Satzes vom zureichenden Grunde' ('Sobre la cuádruple raíz del 

principio de razónsuficiente') en 1813, consiguiendo el nombramiento de 

Doctor por la Universidad de Jena.

    Consiguió una plaza -aunque por un breve espacio de tiempo- como profesor

 en la Universidad de Berlín, no sin la confrontación directa con , que por aquel

 entonces ya gozaba de granpopularidad. Su enfrentamiento con Hegel llevaría 

a encuadrar su filosofía como 'antihegeliana'.

Schopenhauer

“La felicidad es solamente la ausencia del dolor”.

“La vida es sólo la muerte aplazada”.

“El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales”.

“Cada partida es una anticipación de la muerte y cada encuentro una anticipación de la

resurrección”.

“A excepción del hombre, ningún ser se maravilla de su propia existencia”.

“De vez en cuando se aprende algo, pero se olvida el día entero”.

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos”.

“Hay seres de los que no se concibe cómo llegan a caminar sobre dos piernas,

 aunque eso nosignifique mucho”.

 “La soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes”.

“Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar”.

“No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué puerto se dirige”.

“Pocas veces pensamos en lo que tenemos, pero siempre en lo que nos falta”.

“Se dice que la maldad se expía en aquel mundo; pero la estupidez se expía en este”.

“Toda vida es sufrimiento”.

 “Los hombres vulgares sólo piensan en cómo pasar el tiempo. Un hombre inteligente procura aprovecharlo”.



Algunas características de autoestima alta y baja

Revisado enero 2022


Algunas características de la autoestima  alta y baja:
Autoestima alta                                   Autoestima baja

Usa su intuición y percepción          

Usa sus prejuicios

Dirige su vida hacia donde cree
conveniente, desarrolla habilidades que
lo conducen hacia sus mejores posibilidades.

Dirige su vida hacia donde otros quieren que vaya, se siente frustrado, enojado y agresivo.

Es consciente  de su constante cambio,
adapta y acepta nuevos valores y rectifica caminos.
Inconsciente del camino, es rígido en sus valores y se empeña en  permanecer estático
Aprende y se actualiza  para satisfacer
las necesidades del presente.
Se estanca, no acepta la evolución no ve sus necesidades, no aprende.
Ejecuta su trabajo con satisfacción, lo
hace bien y aprende a mejorar.
Ejecuta su trabajo con insatisfacción, no lo hace bien ni aprende a mejorar.

Se gusta a sí mismo, y gusta de los demás.
Se disgusta consigo mismo y le desagradan los demás.
Se aprecia y se respeta a sí mismo y a los demás.
Se desprecia y humilla a los demás.
Tiene confianza en sí mismo y en los demás.
Desconfía de sí mismo y de los demás
Conoce, respeta y expresa sus sentimientos y permite que lo hagan los demás.

No conoce sus sentimientos, los reprime; no acepta la expresión desentimientos de los demás.
Acepta que cometió errores y aprende de ellos.
No acepta que comete errores, o se echa la culpa y no aprende de ellos.
Asume sus responsabilidades y ello le hace crecer y sentirse pleno.
Diluye sus responsabilidades, no enfrenta su crecimiento y vive una vida mediocre.

Tiene la capacidad de autoevaluarse y no tiende a emitir jucios de otros.
No se autoevalúa, necesita  la aprobación o desaprobación de otros; se pasa emitiendo juicios de otros.
Maneja su agresividad sin hostilidad y sin lastimar a los demás.
Maneja su agresividad destructivamente, lastimándose y lastimando a los demás.




jueves, 12 de marzo de 2020

Cuento escrito por C. J. García “Una guagua llena de efímeros”


Revisado enero 2022

Cuento escrito por C. J. García (publicado en El Nuevo Día 11 de julio de 1999)

“Una guagua llena de efímeros”

A Charo: mejórate pronto.
  
   En esta bendita isla del Caribe donde transcurren nuestras vidas, hasta los vocablos más inocentes suelen acarrear algún matiz político. Coco, pava, machete; azul, rojo, verde; en fin en algo tenemos que entretenernos.
  Tanto es así que ni el idioma se salva de las manifestaciones más insulsas de la politiquería. Que si hay uno, que si son dos, que si cuál es el oficial, que si somos bilingües… yeah, right!. (Pregúntenle a un amigo mío que anduvo meses solicitando una secretaria que dominara el segundo idioma, hasta que empleó a su propia esposa.)
   De todos modos, mientras sigamos debatiendo tales inutilidades de evidente corte partidista, no nos percataremos de las terribles dolencias que sufre nuestro vernáculo.
 (¡Con lo desagradable que resulta un vernáculo dolido!)
  La cantaleta más recurrente, el chivo más expiatiorio, es el de los resonados anglicismos: el parkin, el biuty, la cliperadora, el mofle… En todos los países de habla hispana existen y a nadie se le ha ocurre relacionarlos con la política. En otras palabras, un español puede pedir auto stop para llegar pronto al water sin ningún tipo de remordimiento lingüístico. De la misma manera, un panameño puede chequearles los breques a su automóvil, y como si nada. Y hasta un cubano guardar un pedacito de cake (pronunciado queique) en su Frigidaire, sin el menor temor a una reprimenda por contrarrevolucionario.
  Pero en esta politizada Perla del Caribe, los anglicismos representan cierto tipo de progreso para algunos, el más pérfido asimilismo para otros, y para la inmensa mayoría, un Frankly, I don’t give a damn.
  A mi juicio, ésta es la actitud que más debe preocuparnos. Ese que se chave (por no dar su sinónimo más castizo) tan típico del “modus hablandus’’ de gran parte de nuestra población isleña.
   Permítanme algunos ejemplos. Cerca de Río Grande, existe un negocio que vende e instala PISCINAS. Bueno, por lo menos, si usted viene desde Fajardo, porque si se dirige hacia el este, entonces, le venden, erróneamente, PISINAS.
   Usted podría alegar que se trata de un pequeño error, puesto que uno de los rótulos del local (dirección este-oeste) está bien escrito. A lo mejor, en vez de un problema de indiferencia lingüística, el dueño no tiene los chavos para reemplazar el letrero. No obstante, dado que el negocio de las piscinas se caracteriza por su liquidez -perdonen el retruécano,- es claro que se trata de un típico caso del aludido ¡que se chave!
   Esto me acuerda un episodio que viví  (mas bien sufrí) hace unos años en una clase español comercial. Estudiábamos las distintas clases de nombres propios, comunes, concretos, abstractos… Luego de un breve repaso, pasamos a discutir la diferencia entre el plural de los sustantivos individuales y el singular de los colectivos.
    De repente, una estudiante (Selenita, sin duda) me reclamó: Profe, es que usted me confunde.Lleva toda la clase hablando de los nombres y ahora me cambia pá los sustantivos…
   Doce años de educación elemental, intermedia y superior: una sola actitud: ¡que se chave!
    El siguiente trío de joyas me lo relató la Dra. Rosario Núñez de Ortega (nuestra querida Charo) la autora del utilísimo y accesibilísimo Dígalo bien que nada le cuesta. (Por cierto, después de 30 años de cátedra en el Recinto de Cayey de la   UPR, ella podría publicar un libro de esta clase de anécdotas, pero creo que no lo hace por misericordiosa).
     Joya #1: Mi mamá me dijo que me cuidara mucho el oprobio. Confiamos en que esta joven haya sido lo suficientemente cauta con el susodicho. (Me pregunto si un oprobio descuidado es peor que un vernáculo dolido. Claro que nunca lo podré confirmar, pues como soy varón, ni siquiera sé si tengo uno.)   
    Joya #2: El canal de Soez está en Panamá. Si el alumno se refería al Canal de Suez, se equivocó por medio mundo. Pero si su referente era la televisión, su error no trascendió los confines del Mar Caribe. (Todo el mundo sabe que los canales más soeces se hallan en Puerto Rico). Por lo tanto, un doble ¡que se chave: semántico y geográfico.
   Joya #3: La guagua estaba llena de efímeros. Quizás el caso más alarmante, por tratarse de una estudiante de cuarto año de pedagogía. Es evidente que esta futura educadora buscó la palabra en el diccionario y agarró lo primero que leyó.
EFÍMERO adj. Pasajero, de corta duración.
    Y así sin fijarse en la categoría gramatical, sin leer el resto de la definición, sin preocuparse del disparatazo que escribía, esta casi maestra (que hoy debe estar “educando” a nuestros niños) zumbó su contribución al que se chave más pernicioso de todos: el que invade nuestros salones de clases.
    Ahora bien, ¿de dónde viene esa actitud para con el idioma? Por qué compartimos esa dejadez, ese desamor, ese maldito que se chave? Es como si no nos diéramos cuenta de las cosas más básicas. Como si no quisiéramos admitir que articulamos nuestros pensamientos, que nos comunicamos, que nos expresamos por medio del idioma.Como si no nos percatásemos de los privilegios exclusivamente humanos que representan los matices, los caprichos, el léxico de una lengua. Como si olvidáramos que ella compone nuestros cantos, nuestros llantos, nuestros exámenes de conciencia.
     Me pregunto por qué no podemos tratar nuestro idioma con el mismo cuidado, cariño y respeto con que un músico trata su instrumento, un pintor sus pinceles, un programador su computadora… Ellos necesitan de estos medios para expresarse, para comunicarse, para crear espacios que los acerquen a su divinidad.
     Claro es que el idioma también nos proporciona expresión, comunicación y creación, solo que de un modo más articulado, más consuetudinario, más familiar…
    Me encantaría pensar que algún día, el vernáculo no sufrirá más de nuestro endémico que se chave. Podría ser el primer paso de un largo y complejo proceso de sanación.
   Desgraciadamente, mi esperanza es efímera y ya se encuentra en la parada, tanteando el menudo de sus bolsillos.





viernes, 21 de febrero de 2020

Eufemismo

Revisado enero 2022

Eufemismo:

Definición de "eufemismo'' de acuerdo a Real Academia de la Lengua: 

"manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión

sería dura y malsonante".

      De  acuerdo a mi humilde opinión:  Si  quiero decir a alguien  "barrigón"

sin lastimarlo... le digo "de vientre prominente". Pues... también suena... ordinario,

por lo tanto, si la malsonancia es  una razón para la existencia o el uso de un

eufemismo, que también puede tener motivaciones políticas ("colonización" y no

"invasión"). Pueden ser sociales, morales, económicas ("actualizar el

precio del petróleo" en lugar de "aumentar") o cualquier otro propósito de suavizar

o matizar un adjetivo u opinión. "Debilidad mental"  es lo que padece  un necio

abusador que maltrata  un animalito. Valga por las veces que le decimos "animal"

(rebajando al animal) a quien abusa de una mujer.

¿Escribir?

Revisado enero 2022


Redactar es un proceso. 

             Si escribimos alguna información histórica, cartas, planes, artículos, avisos, memorandos, mensajes, materiales curriculares y creaciones literarias (poesías, cuentos, ensayos) estamos redactando.

Editar:

        Cuando repasamos, corregimos, verificamos datos y pertinencia de un escrito, estamos editando.

Corregir:

           Es depurar un escrito. Corregimos faltas de ortografía, incorrecciones, impropiedades, sintaxis y vicios lingüísticos.

Estilo:

          El modo distintivo de hablar o escribir que tiene una persona o grupos de personas. Tiene que ver con la originalidad, creatividad, propósito, escala de valores y matices  de un escrito.


Tono:

           Modo particular de comunicar algo al hablar o escribir que demuestra y expresa la intención y el estado de ánimo además del propósito de quien escribe o habla.


Propiedad:

           Es cuando se usa el vocabulario exacto en las frases y palabras que decimos o escribimos.

Corrección:

           Es cuando  hacemos uso correcto de las palabras y frases que hablamos o escribimos.

Ripio:

            Conjunto de palabras innecesarias, repetidas o inútiles  que le resta precisión
y claridad a un mensaje hablado o escrito,

Estereotipia:

             Uso  consistente,  repetición innecesaria  de palabras o frases: "a tales
efectos, con este propósito, con el fin de, debido a tal circunstancia" o "evento,
 actividad, trabajo".

Concordancia:

         Correspondencia en los elementos gramaticales. Cuando presenta duda
al escribir verbos, adjetivos, sustantivos, artículos u otras partes de lo dicho o
 escrito como género o número. Por ejemplo: La mayoría "votaron'' (es "votó").
 La gente "cruzaron" (es "cruzó").



















martes, 12 de noviembre de 2019

Confieso que he vivido (Memorias) Pablo Neruda

Revisado enero 2022

Revisado 18 de febrero de 2020

Confieso que he vivido (Memorias) Pablo Neruda. Editorial Seix Barral. Pag. 77-78.
La Palabra
…Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y  bajan…  Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me  las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto,… las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola…Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otras se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos que andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro,  oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca mas se ha vuelto ha ver en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada  la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando Se llevaron el oro y nos dejaron el oro…  Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.